Los Vietnam Zippos: Testigos de Fuego

En algún recodo del tiempo, la guerra de Vietnam sigue ardiendo en objetos minúsculos cuyos ecos metálicos atraviesan las décadas. Hablamos de los Vietnam Zippos: los infames encendedores que se convirtieron en amuletos, armas e historias talladas en metal. Forjados en la humedad de la selva vietnamita, cincelados como diarios secretos, estos Zippos se transformaron en vitrinas de la psique de una generación desbordada por el sinsentido.

El Libro que Revela Una Generación

El libro Vietnam Zippos: American Soldiers’ Engravings and Stories (1965-1973) de Sherry Buchanan, despliega un catálogo brutalmente poético. Más de 600 encendedores grabados esperan ser descubiertos. Cada uno cuenta un testimonio. Cada uno grita una verdad. Son frases que combinan la bravuconería con la herida abierta, grabadas por manos de jóvenes soldados.

En manos de esos soldados estadounidenses, el Zippo se volvió amuleto para la suerte. Se convirtió en arma. Los documentos históricos muestran que se usaron para incendiar cabañas de paja tras una redada, como documentó Morley Safer en Cam Ne y escandalizó a todo EE.UU. Pero también fue algo más íntimo: una bitácora de reclamos y resistencia.

El metal ofrecía un resguardo más protegido que cualquier cuaderno. Lo escrito podía ser crítica, protesta o última voluntad. Brotaban frases poderosas como: “We are the unwilling, led by the unqualified, doing the unnecessary for the ungrateful” (Somos los no deseados, liderados por los no capacitados, haciendo lo innecesario para los desagradecidos).

En una época donde lo no dicho podía ser letal, el acero guardaba la palabra.

Los Vietnam Zippos: Testigos de Fuego

La Contracultura Grabada en Vietnam Zippos

La voz de PERSPICIO encuentra aquí un espejo. Porque este libro es, sobre todo, una antología La voz de PERSPICIO encuentra aquí un espejo. Porque este libro es, sobre todo, una antología de contracultura en estado puro.

El sarcasmo brota en inscripciones como: “When the Power of Love Overcomes the Love of Power, the World Will Know Peace” (Cuando el poder del amor venza al amor del poder, el mundo conocerá la paz).

La crudeza aparece en: “Death is my business and business has been good” (La muerte es mi negocio, y los negocios van bien).

La rebeldía ante el sinsentido surge con: “When I die, bury me face down so the whole world can kiss my ass” (Cuando muera, entiérrenme boca abajo para que todo el mundo me bese el trasero).

Según Bradford Edwards, coleccionista y fuente principal de la obra, muchos de estos grabados surgían en los márgenes. Ocurrían durante permisos. Aparecían en bares o lugares de encuentro. A menudo eran tallados por artesanos vietnamitas que entendían la psicología urgente de los extranjeros. Cada pieza era un punto de contacto. Era un choque. Era una extraña complicidad entre dos mundos desgarrados.

La Contracultura Grabada en Vietnam Zippos

Lo Prodigioso de Estos Encendedores

Lo extraordinario de estos Vietnam Zippos es su capacidad para transformar materia en palabra. Una colección etnográfica se vuelve crónica existencial.

Las fotografías del libro muestran calaveras y cuerpos. Aparecen saludos del poder negro. Se ven retazos de psicodelia. Hay símbolos de hermandad o desafío. En cada página, la guerra se revela como frontera inevitable de la creación. Ante la ausencia de respuestas, el soldado talla preguntas en metal.

Este libro es al mismo tiempo álbum y archivo. Pero es más: es experiencia viva. Para los lectores, es como husmear en la trastienda más visceral de los años 60 y 70. Desde la jungla vietnamita hasta los sueños deshechos en Ohio. Entre el amor libre, la televisión a color, la psicodelia, el miedo y la rabia contenida.

Un Zippo en esos tiempos no era un accesorio simple. Era memento mori, altar portátil, tatuaje del alma. Quien lo abre escucha el clic-tras-clic de la memoria encendiéndose.

Colección de Vietnam Zippos que documentan la historia de la guerra

Vietnam Zippos en la Historia y Hoy

Hoy, coleccionistas estiman que circulan más de cuatro millones de Vietnam Zippos. Se encuentran en museos. Descansa en archivos privados. Se venden en subastas. Pero lo esencial no es la cifra. Lo importante es la vigencia del gesto.

Es la necesidad de grabar. De dejar un rastro. De decirle al mundo, aunque nadie llegue a leerlo: “Estuve aquí. Ardí. Resistí desde un objeto mínimo pero invulnerable.”

En la Bogotá actual, ciudad de murales anónimos y paredes hablantes, estos Vietnam Zippos podrían ser parientes lejanos de las pintadas en el centro. Podrían conectar con los grafitis de memoria en barrios populares. Son expresiones que, como aquellos grabados metálicos, arden en silencio pero con permanencia obstinada.

Si algo deja claro este libro fascinante es que la resistencia comienza escribiendo. O grabando. Lo que duele. Incluso en el reverso de un encendedor.

Detalle de encendedor Zippo de Vietnam con inscripción antibelicista

La Llama que Nos Invita a Recordar

Por eso, desde PERSPICIO invito a los lectores a hurgar en sus bolsillos de historia. Enciendan la llama de la duda y del arte. Porque a veces, los días más oscuros engendran la luz más fulgurante. Grabada en bronce y fuego. Para que el olvido nunca logre cerrar del todo el Zippo de la memoria.

Vietnam Zippos grabados con mensajes de soldados estadounidenses

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